Futurismo: El futuro de la ilustración ante la IA. 

este Autor > Oscar Senonez / La ausencia de ilustraciones en este artículo es intencional.

Habiendo planteado en artículos anteriores el núcleo desde el cual analizaré el panorama de la ilustración frente a la irrupción de la IA ( "La ilustración ante la IA: entre el rechazo furioso y la adaptación entusiasta" ), y habiendo marcado el sendero que transitaré hasta llegar a algunas conclusiones ( "ILUSTRACIÓN: Grietas en la lucha contra la IA" ), comenzaré entonces hablando ahora del FUTURISMO.

Escala de grises frente al blanco y negro 

Las preguntas que intento responder hoy son: ¿seremos reemplazados, desaparecerá el ilustrador y el oficio de la ilustración? ¿O por el contrario, será el avance de la IA la utopía cumplida, la panacea que todos esperaban? ¿Será todo tan catastrófico o tan genial como lo pintan?

Todos hacen futurismo: utópico o distópico. A como lo veo yo, nadie tiene idea a ciencia cierta de qué ocurrirá. Todos conjeturan. Y si todos conjeturan, yo seré uno más, pero planteando un escenario intermedio. Aún así considero que mi análisis es válido y digno de considerarse.

Ante planteamientos de blancos y negros, quizás una escala tonal de grises nos ayude a ver un panorama diferente. A mi juicio, y sumado a lo que vengo observando, ni todo será tan genial ni todo será tan catastrófico. Puede que un poco de ambas (quizás algo más catastrófico, pero no al punto de desaparecer).

Pero primero responderé de manera directa a algunos interrogantes y después expondré por qué llego a esas respuestas. Aclaro que de NINGUNA MANERA estoy defendiendo ni justificando la IA o lo que puede ocurrir con su uso. Comentaré lo que observo de forma cruda y sin anestesias. 

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ADVERTENCIA: Este artículo será largo, pero vale la pena leerlo completo.

Estuve tentado de dividirlo en dos partes. La atención actual de la gente hacia textos extensos es cada vez menor, pero finalmente decidí no hacerlo: dividir el artículo habría roto el hilo argumental central que quiero transmitir.

Así que preparate un café, un mate o lo que más te guste. En la primera parte responderé a las preguntas clave como si fuera una entrevista personal. Luego expondré datos concretos y algunos enlaces para quienes quieran investigar más en profundidad.

¿Listo?, Entonces sigamos.

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Las preguntas inevitables del panorama actual.

¿Desaparecerá la ilustración? : No lo creo del todo. Aunque es muy probable que enfrentemos cambios drásticos en el mundo de la ilustración en un futuro muy cercano. Algunos sectores ya los están sufriendo, mientras que otros aún los tienen por delante.

Observo que cuanto más se utiliza la ilustración en etapas de preproducción (como storyboards, concept art para publicidad, cine y videojuegos ), donde no forma parte del producto final, mayor ha sido la penetración de la IA. En cambio, en aquellos ámbitos donde la ilustración es el producto final, como el editorial (libros ilustrados, por ejemplo), la IA todavía está en una fase incipiente (la IA está llegando lento, pero está acercándose cada vez más). Depende del ámbito donde el ilustrador se mueva puede que cambie su función de ilustrador a la de una más cercana a la de "director artístico", supervisando y refinando lo generado por la IA. En otros sectores, la ilustración (la real, la humana) seguirá siendo la dominante, aunque probablemente bajo una mayor presión de productividad y plazos más exigentes.(Desarrollaré este último punto un poco más hacia el final del artículo).

¿Los ilustradores se quedarán sin trabajo? Si la ilustración no desaparecerá por completo, considero que el trabajo para ilustradores seguirá existiendo. Sin embargo, la oferta laboral se reducirá aún más de lo que ya venía ocurriendo hasta ahora. En otras palabras, sí habrá perdidas de trabajo dependiendo del sector de la ilustración y del tipo de ilustración que se realiza. 

¿Qué trabajos se verán más afectados? Creo que en principio los pequeños y los de clientes también pequeños e independientes. Y cuanto más un encargo de ilustración se aleje de criterios complejos, del tipo: "ilustrar un naranjo", más ese trabajo desaparecerá para el ilustrador... pues ya una IA puede hacer más rápido y barato una imagen de un árbol con naranjas. Así mismo aquellos encargos donde se mantengan criterios complejos de diseño, interpretación, narrativa y alta calidad expresiva y estética seguirán manteniéndose, dado que la IA no es capaz de lograrlo sin caer en los clichés propios de su entrenamiento sin un profesional que la dirija correctamente. En este último caso, o bien quien realiza el encargo contratará a un ilustrador profesional para que ilustre con su estilo o bien para que "dirija artísticamente" una IA.

Entonces, seguramente desaparecerán como oferta laboral para el ilustrador aquellos encargos del tipo manuales escolares o similares, donde se trataba mayormente solo de hacer imágenes estándar sin mayor necesidad de interpretación: un vaso con agua, un niño corriendo, un animalito antropomórfico para abrir un capítulo, etc. Ilustraciones que a veces, además, suelen no ser bien pagas y que la única forma de subsistir era acumular una gran cantidad de esos pequeños encargos.

También los libros de autores independientes que se autoeditan ( en mi experiencia particular suelen ser encargos que dan muchos dolores de cabeza, incluso si el cliente llegase a pagar bien. Así, la IA seguramente libere al autor independiente y al ilustrador de esa carga. Obvio, esa es solo mi experiencia, para quienes su experiencia ha sido satisfactoria esto será muy difícil).  

Para los ilustradores que subsistían a base de ese tipo de encargos, es claro que será una catástrofe. Para quienes evitaban ese tipo de trabajos, puede que la IA les haya hecho un favor. De manera que las frases clásicas del tipo: "mi sobrino también puede hacerlo" , "lo consigo más barato", "hazme unas ilustraciones a cambio de promocionarte", "bájame el precio" etc. … ahora ya pueden ser respondidas: "Hágalo con una IA y listo". Es más, es evidente que ese tipo de frases desaparecerán por la simple razón de que esa gente ya acudirá a una IA directamente. 

Pero… ¿y qué pasa con las medianas y grandes empresas (editoriales, agencias, etc.) que contrataban ilustradores? ¿No están, acaso, ahora mismo utilizando IA para "ilustrar" portadas e interiores de sus libros, productos y demás? Sí, sí, pero ya llegaré a eso. No creo que el trabajo en el ambiente más profesional, el de la industria, desaparezca de la misma forma como ocurre con los encargos de clientes más pequeños.

A mi juicio estamos en un periodo de transición. Hay furor ( hay "hype" como suele decirse ahora), y el entusiasmo exacerbado de muchas empresas (en especial la idea de poder ahorrar mucho dinero evitando contratar ilustradores) las ha llevado a apurarse y comenzar a utilizar IA en todo lo que puedan. Pero han acelerado lo artificial y se han chocado con el muro de la realidad.

Antes de seguir tirando de este hilo, quiero mencionar que también observo que la mayoría de las empresas están actualmente tan desconcertadas como nosotros los ilustradores. Algunas han implementado la IA y otras quieren hacerlo pero aún no lo han hecho. Ambas parecen estar en un prueba y error... ¿por qué?, pues porque ven que la IA de por sí reconfigura, entre otras cosas, la metodología/sistema/flujo de trabajo para su producción. Ninguna sabe, por ahora, cual es la metodología/sistema/flujo de trabajo óptimo u adecuado para ellas. Una errónea forma de hacer las cosas puede ser terrible y causar muchas perdidas de tiempo y dinero. ¿cuanto durará esta transición? y... seguro hasta que alguna muestre resultados óptimos con alguna forma de trabajar y que luego todas las demás comiencen a imitar y se convierta en la metodología/sistema/flujo de trabajo estándar de dicha industria. ¿Qué rol ocupará el ilustrador dentro de esta nueva metodología/sistema/flujo de trabajo?, dependerá de cada empresa una vez que haya encontrado esa optimización que le funciona.

Cabe aclarar que esta transición no beneficia al ilustrador, como si se ganara tiempo antes de un eventual despido. Las empresas suelen tener margen de maniobra para sostenerse durante el proceso, mientras que el ilustrador va perdiendo ingresos mes a mes. En definitiva, los ilustradores también estamos viviendo una transición hacia un panorama que aún no está claro, y con mucho menos margen para afrontar y sostener el cambio.

Ahora, a seguir tirando del hilo anterior. Varias empresas y editoriales reconocidas han perdido dinero, prestigio y confianza cuando el público advirtió el uso de la IA en sus productos (Wizards of the Coast, Tor Books, Grupo Planeta, entre otros).

Más allá de que el público rechace o no imágenes con IA (porque hay casos donde es casi imposible advertir el uso), la realidad es que la ilustración es en buena medida una interpretación del ilustrador, donde añade su enfoque a aquello que ilustra. La IA es incapaz de interpretar; los resultados escupidos de un prompt son genéricos (además de que se suman al océano de imágenes de plástico similares. Otro problema que seguramente abordaré en algún otro artículo ). La mayoría de los textos y/o productos (más aún en el ámbito profesional, de la industria) necesitan una interpretación humana para darle sentido y, sobre todo, valor.

Entonces, ante una enormidad de imágenes homogéneas y sin interpretación humana, considero que a las empresas les resultará difícil diferenciarse del resto, lo que les dificultará competir en ventas. O buscan una forma de salir de la homogeneidad o pierden dinero. Es allí donde el verdadero oficio del ilustrador vuelve a la escena, dado que el ilustrador no es un mero productor de imágenes, va más allá interpretando y dando sentido. Los modelos captan patrones, pero no entienden contexto, intención ni narrativa como un humano ni son capaces por si solos de agregar a la imagen subtexto visual, polisemia intencional, elementos que amplifiquen y/o enriquezcan lo que se ilustra etc.

Es por eso que considero que el oficio de la ilustración no desaparecerá (al menos en los próximos años, claro. Igual dudo mucho que alguna vez una máquina por si sola llegue a interpretar de forma coherente y aportar lo mismo que un ser humano. Me importa poco lo que especulen los mega tecno optimistas de esto).

Pero el rechazo creciente de cierto público a las cosas simplemente escupidas por IA no es lo único en lo que me baso para decir que la ilustración no desaparecerá.

La IA está atravesando inconvenientes muy importantes para poder instalarse del todo. La idea de que nos reemplazará 100% parece estar algo lejana. El problema mayor es que la IA se equivoca, tanto o más que los humanos. En otras palabras… no es inteligente.

Veamos algunos de esos inconvenientes:

Errar es humano… pero ya no solo humano. 

Errores frecuentes y baja efectividad real 

Uno de los aspectos que más llama la atención es la cantidad de errores que la IA comete todavía de forma constante. Hablo de alucinaciones, inconsistencias graves, fallos cuando los prompts se complican, problemas de anatomía, iluminación y demás cuestiones que saltan a la vista (más para un ojo entrenado) o incoherencias narrativas que rompen cualquier relato y más. En la práctica, la mayoría de las tareas que generan requieren una revisión y corrección humana extensa, a veces tan profunda que el tiempo invertido hace que la supuesta ganancia de productividad se diluya por completo.

De hecho, ha surgido toda una nueva gama de roles laborales precisamente para lidiar con eso: prompt engineers que intentan guiar mejor a la máquina, verificadores de outputs, editores de contenido generado, correctores dedicados a limpiar el desastre. En otras palabras, la IA no está del todo reemplazando al humano; en muchos casos, está generando otros trabajos para arreglar los desaguisados creados por la misma IA.

"La IA prometía quitar el trabajo, pero ahora hay nuevos empleos para corregir los errores que comete. Estudios revelan que los agentes de IA cometen errores en el 70% de las tareas complejas, manteniendo la importancia del factor humano" .- infobae

Es cierto que los modelos continúan mejorando y que muchas de sus limitaciones se van corrigiendo con cada nueva generación. Sin embargo, también es cierto que acceder a los modelos más avanzados suele implicar un mayor costo. Algo similar ocurre incluso en el ecosistema open source: aunque el software pueda ser gratuito, ejecutar los modelos más capaces demanda, por lo general, hardware cada vez más potente o servicios en la nube más costosos.

El problema de la circularidad 

La IA se entrena con lo que encuentra en internet: millones de imágenes, textos, artículos. Pero cada vez más contenido que circula por la web ya no es humano: es generado por IA. Artículos escritos por bots, ilustraciones sintéticas, posts automáticos. Ese material, de calidad variable y a menudo repetitivo o erróneo, se lo llama "slop" en inglés (basura digital diluida). Me resulta llamativo que ese contenido "Slop" suene también a "Slap", la onomatopeya para la cachetada ( abofetear ), …y sí, una cachetada a los lectores.

Si los modelos futuros se entrenan sobre ese slop, el resultado es una degradación progresiva. Los outputs se vuelven más homogéneos, más planos, menos útiles. Pierden matices, "originalidad", conexión con la realidad humana. Es un ciclo vicioso: la IA aprende de su propia mediocridad, se retroalimenta de sus errores y limitaciones, y produce cada vez más ruido homogéneo. La web se contamina más, el ruido ahoga las señales valiosas, y los modelos pierden su supuesta capacidad para "innovar" o capturar profundidad.

Las consecuencias no son inmediatas, pero son inevitables si no se rompe ese bucle. Podría frenar el avance futuro de la IA y, paradójicamente, reforzar la necesidad de inputs humanos auténticos y originales. En otras palabras: cuanto más se llene internet de contenido sintético, más valioso ( y puede que también caro ) se volverá lo que realmente venga de manos y mentes humanas.

El estancamiento 

Tras años de avances vertiginosos que alimentaron el hype, este año se siente como un momento de "reckoning" que le dicen ( recalcular, reflexionar sobre si la inversión vale la pena) : los inversores y expertos comienzan a cuestionar seriamente el retorno de inversión de los modelos gigantes, el entusiasmo se enfría y el ritmo pasa de saltos espectaculares a mejoras incrementales, mucho más modestas.

Informes de Stanford y varias fuentes de la industria ya hablan abiertamente de un posible "período de estancamiento" o "era de ajuste". No es que la IA se detenga, pero ya no avanza al ritmo que todos esperaban. Los costos de entrenamiento y el hardware necesario han llegado a un punto donde escalar más se vuelve prohibitivamente caro y complicado.

En la práctica, esto significa que el salto cualitativo constante que prometía la IA generativa empieza a ralentizarse. 

El laberinto del copyright

Cuanto más se impulsa el uso comercial de imágenes generadas por IA, más incierto resulta saber quién posee realmente los derechos sobre ellas.

En varios países ya se sostiene que una imagen generada íntegramente por una IA podría no estar protegida por derecho de autor, precisamente porque la legislación sigue entendiendo que el autor debe ser una persona humana. Es decir, alguien podría invertir tiempo produciendo cientos de imágenes para ilustrar un libro y descubrir, llegado el caso, que no tiene un derecho exclusivo para impedir que otro las reproduzca.

La paradoja es evidente. Nunca fue tan fácil generar imágenes, pero quizá nunca fue tan difuso saber de quién son. Las propias plataformas suelen conceder a sus usuarios amplios permisos de uso mediante contratos, pero un contrato no modifica la legislación sobre copyright. Puede regular la relación entre la empresa y el usuario; no necesariamente impedir que un tercero reproduzca esas mismas imágenes si la ley considera que carecen de protección autoral.

Si este criterio termina consolidándose, aparecerá un problema nada menor para industrias como la editorial. ¿Qué incentivo tendría una editorial para invertir en un libro ilustrado íntegramente con IA si otra pudiera reutilizar las mismas imágenes sin consecuencias legales? El verdadero valor comercial de una ilustración siempre estuvo ligado, al menos en parte, a su exclusividad. Si esa exclusividad desaparece, también cambia la ecuación económica.

No afirmo que este vaya a ser el desenlace definitivo. La legislación podría cambiar durante los próximos años y las interpretaciones judiciales terminarán de delinear el panorama.  La IA no solo plantea interrogantes sobre el trabajo del ilustrador; también abre incógnitas sobre la propiedad misma de aquello que genera.

Otros puntos duros para la IA 

La burbuja económica 

En 2026 se habla sin tapujos de "burbuja de la IA" .¿Explotó la burbuja?

Muchas empresas ya admiten que la IA no ha disparado la productividad general, salvo en nichos muy puntuales como programación básica o análisis de datos simples. El resto (sobre todo en lo creativo como la ilustración) sigue dependiendo de manos humanas para obtenerse resultados de calidad.

"¿Qué hacemos cuando estalle la burbuja de la IA?" - Agenda Pública

Otras limitaciones que desinflan el hype 

El impacto energético es tremendo, entrenar y correr estos modelos consume energía como ciudades enteras. Los sesgos que tienen todas las IA siguen ahí y contaminarán todo lo que generen. 

El costo aún es alto: Un ejecutivo de Nvidia ha confesado este 2026 que les sale más caro tener IA que tener empleados. Puedes ver la nota al respecto en Fortune , Axios 

En fin, todo esto (errores constantes, estancamiento, burbuja económica, contaminación de datos, impacto energético, sesgos, altos costos, falta de comprensión profunda, problemas de copyright y lo dicho... en el día a día, para muchas tareas simples, resulta más rápido y efectivo hacerlas a mano que lidiar con las IA) dibuja un panorama mucho más intermedio de lo que prometía el hype. Ni el fin del mundo ni la utopía. Una tecnología con techos reales, que acelera algunas cosas pero necesita supervisión humana en casi todo lo que es importante. Para el ilustrador, eso significa que el futuro no será tan distópico como temen algunos ni tan mágico como creen otros.

Y esperen... a esto se suma un dato: Las Aseguradoras están excluyendo o limitando coberturas en pólizas generales (especialmente responsabilidad civil, errores y omisiones y más) para empresas que desarrollan o usan IA intensivamente, por el riesgo sistémico y la dificultad de calcular primas. Algunas ofrecen pólizas especializadas, pero con exclusiones amplias.

"Las empresas de IA acaban de toparse con un reto inesperado: las aseguradoras han empezado a darles la espalda" - Xataca 

¿Qué le pasará al oficio de la ilustración entonces? 

A todo lo que ya comenté deberá sumarse que lo que seguramente suceda en breve, más que una desaparición de la ilustración, es que el uso de la IA genere una aceleración en la producción

Este otro dato: Un estudio de ocho meses en una empresa tecnológica de EE.UU. (publicado en Harvard Business Review en febrero de 2026) encontró que las herramientas de IA generativa no reducen la carga laboral, sino que la intensifican.

Pensemos eso aplicado a cada industria donde se utiliza ilustración. Los tiempos para producir, por ejemplo un libro, se hagan más cortos de lo que son hasta ahora. El ilustrador (como ya lo mencioné en un artículo anterior) será empujado a trabajar en ese nuevo ritmo. El dilema está, llegado ese escenario, en si los ilustradores actuales estamos preparados para trabajar aún más rápido de lo que ya tenemos que hacerlo.

Sumado a la reducción de encargos, el nuevo ritmo de producción puede que haga quedar afuera a aquellos ilustradores que no puedan correr a ese nuevo ritmo.

En definitiva, no creo que la ilustración desaparezca pero parece obvio que nada seguirá igual que antes. La irrupción de la IA parece estar redefiniendo el oficio de la ilustración. NO en su parte conceptual, claro, sino en su parte más práctica como la estructura de la cadena de trabajo, Y también parece ya querer redefinir qué tipo de ilustrador tiene valor en el mercado moderno y qué tipo de ilustradores se quedarán afuera. Sin duda estamos frente a un cambio profundo y desigual.

¿Entonces igual habría que apurar las regulaciones sobre la IA, no? En principio estaría de acuerdo, pero encuentro dos paradojas sobre ese tema, y una me parece perjudicial. De eso escribiré en el próximo artículo.

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