ILUSTRACIÓN: del BOOM al KABOOM!. (de cómo 20 años no es nada... o lo son todo)
Autor > Oscar Senonez / La ausencia de ilustraciones en este artículo es intencional.
Permítanme hacer un breve paréntesis histórico antes de continuar el recorrido habitual de este espacio, porque ayuda a contextualizar el momento actual que se vive tocante a la irrupción de la IA en el ámbito de la ilustración.
Aviso que este artículo, además de ser más extenso de lo acostumbrado, tendrá un tono más personal (e inevitablemente algo autorreferencial y muy local), Es solo un breve repaso histórico que daré como contexto adicional. Sin embargo, lo incluyo porque considero valioso dejar un pequeño registro de cómo se vivió (y viví) el oficio hace no tanto tiempo y ofrecer una perspectiva de dónde venimos para luego analizar el presente con algunos paralelismos y diferencias hacia el futuro .
El BOOM (cuando todos querían ser ilustradores)

A principios de la década de 2000, Argentina vivió un boom de la ilustración (Aunque este fenómeno ocurrió de diferentes maneras en varios países, me centraré en el caso argentino y en esos años iniciales).
El interés por la ilustración creció, el deseo por ser ilustrador creció. Ese deseo, a mi entender, tenía variadas razones: en muchos casos provenía de un verdadero amor al oficio, pero en otros respondía a una ingenua creencia de que podía ser una salida laboral fácil, o a la idea de autoproclamarse "ilustrador" para sonar más profesional que un simple "dibujante", especialmente si se era amateur. La cuestión, como sea, es que el entusiasmo por la ilustración creció enormemente.
La oferta de ilustradores creció, aunque me parece que la demanda no creció a la par de ese entusiasmo. Así y todo con algo de esfuerzo y persistencia podían conseguirse encargos que pagaran las facturas.
Y yo estaba en una platea casi privilegiada para observar todo el fenómeno de cerca.
Mi platea preferencial
Había empezado a trabajar, a inicios de los 90, para una Editorial/Librería dedicada a los libros de diseño. De manera que tenía acceso privilegiado a libros y revistas (locales y extranjeras) que informaban y marcaban tendencia, además de los textos teóricos, claro.
Mis lecturas habituales pasaban entre la revista Communication Arts (USA) y con sus especiales de ilustración, por supuesto, la revista Novum (Alemania) pasando por Print, Step by Step graphics, How, Graphis y también iba de U&LC (Upper & Lower case) a Colors entre muchas otras … incluyendo publicaciones locales como la revista CommTools, que lamentablemente duró poco.
A su vez trabajaba en la FADU (Facultad de arquitectura Diseño y Urbanismo de la UBA, Universidad de Buenos Aires). Es decir que también tenía contacto directo con docentes y alumnos (varios de los cuales luego alcanzaron reconocimiento profesional) y estuve presente, por ejemplo, cuando David Carson (el legendario diseñador gráfico de la revista Ray Gun ) vino a la Argentina en 1997.
La carrera de Diseño Gráfico y la ilustración
La carrera de Diseño Gráfico fue importante para la ilustración Argentina, de allí han salido muchísimos ilustradores talentosos. Es que en Argentina, si querías tener algo de estudio (formal) para ser ilustrador no tenías muchas opciones, era estudiar bellas artes o diseño gráfico (lo más cercano a la ilustración). Existían talleres que impartían ilustradores de forma particular, claro, pero tenías que tener ese dato y, si lo conseguías, puede que no consiguieras lugar… al no poder entrar dentro de la pequeña sala donde impartían dichos talleres.
También fui testigo del susto de muchos diseñadores gráficos, acostumbrados a trabajar a mano, pasar a realizarlo todo por computadora (algo que también afectó a algunos ilustradores) . Imaginen nomás ( los más jóvenes) que herramientas como Photoshop recién comenzaban a ser estándar en el medio entre 1996 y 2003 e internet pasaba de ser una curiosidad tecnológica a una herramienta en pleno auge. No estaba masificada como hoy, pero ya era lo suficientemente poderosa como para cambiar radicalmente la forma en que los profesionales trabajaban, se mostraban y conseguían encargos. Por mi parte, inmediatamente adopté lo digital ya sabiendo que eso es lo que demandaba la industria y agilizaba los tiempos de entrega y facilitaba hacer cambios sin muchos inconvenientes. Menciono esto porque esa transición entre el trabajo manual a lo digital fue traumática para algunos, dejando relegados a aquellos que se resistían a la computadora y a tener que aprender a utilizar software y demás "complicaciones nuevas" asociadas.
Mi comienzo como ilustrador
Yo comencé a trabajar como ilustrador en los inicios del 2000, consiguiendo pequeños encargos independientes que iban de ilustrar folletos a libros de autores autopublicados. Era un verdadero pichón, aprendiendo el oficio a golpes. Para el 2006 (donde realmente comienzo a verme como ilustrador dado que ya había conseguido encargos importantes y teniendo que empezar a facturar, convirtiéndome en lo que se conoce en Argentina como Monotributista), trabajé para agencias de publicidad y estudios de diseño realizando de storyboards a ilustraciones para Packagins de marcas reconocidas, ilustraciones que aparecían en afiches publicitarios en la vía pública y la TV. Ya era un verdadero ilustrador freelance… aunque no dejaba de ser también un pichoncito que trataba de madurar artísticamente.
Pero mi verdadero interés como ilustrador era realizar trabajos narrativos, el mundo editorial, los libros. Más adelante decidí dar un salto a ese sector. Y justamente la ilustración editorial, en particular la de los libros para la infancia, tuvo su lugar especial en el boom de esa época ( para el 2008 Argentina sería el país invitado de honor de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia, Italia, la feria más importante del mundo dedicada a la literatura infantil y juvenil. También Isol ganaría el importantísimo premio Astrid Lindgren Memorial Award, siendo la primera Argentina (e hispanoamericana) en ganarlo. Pero eso ocurriría más entrada la década del 2010, ocurrió en el 2013 ).
La muestra "Magic Pencil"

Acá mencionaré una muestra de ilustración infantil a la que asistí como un espectador fascinado. En el 2004 se realizó en el centro cultural Borges, en Bueno Aires, la muestra "MAGIC PENCIL – Children´s Book illustration Today" organizada por el British Council Argentina. La muestra original fue curada por nada menos que Quentin Blake en el Reino Unido y luego giró por varios países. La exposición en Buenos Aires combinaba ilustradores británicos con ilustradores argentinos.
La muestra incluía obras de genios como Angela Barrett, Patrick Benson, Stephen Biesty, Quentin Blake, Raymond Briggs, John Burningham, Emma Chichester Clark, Lauren Child, Sara Fanelli, Michael Foreman, Tony Ross, Posy Simmonds y Charlotte Voake ( que además dio una charla).
Por Argentina incluía a Bianki, Roberto Cubillas, Aldo Chiappe, Marcelo Elizalde, Viviana Garofoli, Nora Hilb, Isol, Claudia Legnazzi, Juan Lima, O´Kif, Saul Oscar Rojas, Monica Weiss e Istvansch (del que dejo una foto del prólogo que escribió).
Organización y comunidad
Más o menos para el mismo año (2004 o 2005) surge el Foro de ilustradores y casi en paralelo reaparece ADA (Asociación de Dibujantes de Argentina) que más adelante se reformularía como ADA Renovada. Yo fui parte tanto del Foro de ilustradores como del inicio de esas dos etapas de ADA. Fueron los primeros intentos serios, en esa época, de organización de la profesión en el país. Y cuando ADA decide plantear un Tarifario orientativo para ilustradores, fui también uno de los que colaboró en su armado.
Había, sin duda, cada vez más gente dedicándose al oficio y existía una necesidad clara de organizarse, visibilizarse y defender intereses comunes. Se había generado un sentido de comunidad y "escena" que antes no era tan fuerte.
La exposición "Ilustrados" en la FADU
En el 2006 se realiza en la FADU la exposición "ILUSTRADOS", y creo casi seguro (aunque alguien con mejor memoria podrá confirmarlo) que fue la primera exposición de ilustradores en la historia de la FADU.
La historia de la exposición comienza cuando la arquitecta y docente Victoria Majul, me comenta la inquietud de realizar una muestra grupal de ilustradores en la sala Baliero de la facultad. Me contacté con los ilustradores con la idea de que, al menos la mayoría, pudieran tener una vinculación con la FADU.
Así se logró coordinar la muestra con unos 13 ilustradores en total, inaugurando el 11 de mayo de 2006 a las 19:30hs. Los expositores fueron: Daniel Roldán, Juan Lima, Miriam Luchetto, Augusto Costhanzo, Juan Baeza, Santiago Caruso, Cristian Bernardini, Monica Weiss, Juan Basile, Juan Pablo Zaramella, Pablo Bernasconi, Poly Bernatene y Oscar Senonez ( Sen ).
Me costó mucho encontrar las fotos del evento (vaya uno a saber dónde están los originales). Solo encontré unas imágenes en muy baja resolución. Decidí entonces tomar el atrevimiento de escalarlas con IA para que no se vieran tan mal. Solo confirmé lo que ya sospechaba: que, una vez más, la "herramienta" termina distorsionando los hechos, aunque sea en detalles mínimos, mientras nos deja con la ilusión de haber mejorado la imagen. Y así, si todas las fotografías que circulan hoy por internet (sobre todo las que documentan hechos históricos) son intervenidas con IA, ya no estaremos viendo los eventos tal como ocurrieron, sino una versión editada de ellos. En el fondo, es lo mismo que sucede con los filtros de Instagram y otras aplicaciones: una realidad retocada que parece mejor, pero ya no es fiel. La gran diferencia es que una IA puede engañarnos e ilusionarnos de forma mucho más sofisticada y convincente.
Por eso comparto ambas imágenes: a la izquierda, la foto grupal original (en baja resolución) y, a la derecha, el resultado escalado con IA. Detallo quienes aparecen en la foto:
Arriba, de izquierda a derecha están: Monica Weiss, Beatriz Pedro, Poly Bernatene, Victoria Majul, Mirian Luchetto, Abajo, de izquierda a derecha: Augusto Costhanzo, Juan Baeza, Oscar Senonez (Sen) y Daniel Roldan. Al costado, en la pared, pueden leerse los que no pudieron llegar para esa foto: Pablo Bernasconi, Juan Lima, Santiago Caruso, Juan Basile, Cristian Bernardini y Juan Pablo Zaramella. Cristian aparece dibujando en la siguiente foto.
Es de notar que para ese año la carrea de diseño gráfico aún mantenía a la ilustración relegada un poco más a un segundo plano. En sus inicios dentro de la carrera de Diseño Gráfico, la ilustración no era una materia obligatoria ni tenía el rango de cátedra autónoma. Se dictaba como una materia optativa. Su dinámica de cursada era esencialmente la de un taller-laboratorio, donde los estudiantes se acercaban a la disciplina a través de la experimentación práctica con diversas técnicas gráficas y lenguajes visuales. Fue más adelante (2007 o 2008) cuando Daniel Roldán se consolidó como Profesor Titular de la cátedra de Ilustración Editorial en la FADU, contribuyendo de manera decisiva a su organización e institucionalización. A partir de entonces, la materia dejó de ser un taller aislado para convertirse en una cátedra con estructura y continuidad propia.
El KABOOM! (cuando ya nadie quiere ser ilustrador)
Ahora pasemos al presente. Ha pasado mucho tiempo, particularmente desde la muestra "ILUSTRADOS" en la FADU en 2006 hasta hoy en que escribo esto (2026), han pasado ¡20 años!. Y "20 años no es nada", dice el tango... o lo son todo. En el lapso de 20 años los cambios fueron tremendos. Me pregunto si en los próximos 20 años (¿para el 2046?) existirán otros cambios igual de tremendos.
Todo indica que la década del 2020 dio inicio al KABOOM! de la ilustración.
PARALELISMOS
Es posible trazar al menos dos paralelismos claros entre la primera década de los 2000 y el momento actual.
La irrupción de la tecnología: A principios de los 2000 vivimos la explosión de internet, el uso masivo de computadoras y software especializado, y la llegada de las tablets de dibujo. Estas permitieron pasar de la digitalización por escaneo a dibujar directamente sobre la tableta con un lápiz digital.
De forma similar, el presente está marcado por otra irrupción tecnológica de gran escala: la inteligencia artificial. Una tecnología que no solo está transformando todos los oficios, sino también otras tecnologías y el propio funcionamiento de internet.
El cambio traumático: Para muchos profesionales acostumbrados al trabajo manual, la transición tecnológica de finales de los 90 y principios de los 2000 fue un proceso traumático. Algunos decidieron abandonar el campo, otros se adaptaron como pudieron y los más jóvenes fueron quienes asumieron el cambio con mayor rapidez y naturalidad.
De la misma manera, la irrupción de la IA representa un cambio drástico y profundamente traumático en casi todos los sectores. El mismo susto y desasosiego de aquella vez puede verse y oírse hoy. Bueno, no el mismo... uno quizás mucho más angustiante y desalentador. Es previsible que las generaciones mayores sufran este impacto con mayor fuerza, mientras que las más jóvenes (quienes ya crecieron rodeados de estas tecnologías) se adapten con mayor velocidad.
DIFERENCIAS
La tecnología reemplaza (o lo intenta): La gran diferencia con la transición tecnológica de los 2000 es que la IA no solo ayuda o agiliza el trabajo: plantea la posibilidad real de reemplazar total o parcialmente al trabajador humano en muchas industrias. Ya no se trata solo de aprender un nuevo software, sino de preguntarse si ese software terminará prescindiendo del propio trabajador para realizar la tarea.
Ya no hay "glamour": La capacidad de generar todo tipo de imágenes de forma gratuita o a muy bajo costo, y su carácter desechable, ha devaluado fuertemente la figura del dibujante y del artista. El cierto "glamour" que tenía en los 2000 el título de ilustrador ha desaparecido casi por completo. Como consecuencia, también ha disminuido el interés por dedicarse a la ilustración. Surge la pregunta inevitable: ¿para qué estudiar o esforzarse en dominar un oficio que cualquiera puede obtener de manera fácil y rápida?
Una entrada más difícil: Si a principios de los 2000 entrar al mercado laboral como ilustrador no era fácil, pero sí posible para alguien que recién empezaba, el panorama actual es mucho más hostil para los nuevos talentos. Si los clientes se acostumbran a resultados rápidos y baratos generados por IA, es probable que las exigencias hacia el ilustrador humano aumenten considerablemente.
La visibilidad se acota: Durante el auge de internet en los 2000, las redes sociales y plataformas especializadas abrieron la visibilidad de los artistas de forma inédita. No es casualidad que surgieran DeviantArt en 2000 y Behance en 2006. Hoy, sin embargo, el panorama es muy distinto. Tener muchos seguidores ya no garantiza que tu trabajo sea visto. Al principio, cualquier publicación alcanzaba a una buena parte de tu audiencia y generaba interacciones. Ahora, para lograr algo similar, es necesario volverse prácticamente esclavo de los algoritmos de las plataformas.
Además, han aparecido empresas que ofrecen "visibilidad" y seguidores a cambio de dinero, y la publicidad pagada se ha vuelto casi indispensable. En algún punto, el principal esfuerzo de muchos ilustradores dejó de ser mejorar su calidad y conseguir trabajo para convertirse en una carrera por likes, vistas y seguidores.
Es importante señalar que muchas empresas, incluidas editoriales, comenzaron a priorizar ilustradores con gran cantidad de seguidores (aunque su talento fuera limitado) por encima de artistas más talentosos pero sin presencia en redes. Para ellas, los seguidores representaban ventas casi aseguradas. Ser visto por muchos amplía las oportunidades, pero no las garantiza para nada. Ya no es como antes.
La saturación: Para quienes, como yo, comenzamos en los 2000, el acceso a información especializada era un privilegio. Conseguir el último número de una revista o asistir a una charla de un profesional importante era una oportunidad que no podías dejar pasar, porque era poco probable que se repitiera.
Hoy esa realidad ha cambiado por completo. Las revistas impresas prácticamente desaparecieron y el acceso a información es prácticamente ilimitado. Eventos exclusivos pueden verse, incluso gratis, en distintas plataformas, y comprar una masterclass de tu artista favorito es algo cotidiano.
Sin embargo, es importante aclarar que el acceso a la información por sí solo no garantiza su uso. En otras palabras, una cosa es tener un libro y otra muy diferente leerlo...y otra aún más diferente es poner en práctica el conocimiento adquirido.
Uno de los grandes problemas actuales (además de la IA) es precisamente la saturación de información. Especialmente la que proviene de esos "magos" y gurús que pululan por las redes y que prometen enseñarnos (y vendernos) sus secretos infalibles para vivir del arte.
Todos consumimos básicamente los mismos contenidos, muchas veces redundantes. Si seguimos los consejos de algún gurú y probamos su "pócima milagrosa", es posible que obtengamos algunos resultados. Pero cuando miles de personas beben la misma pócima, la magia pierde su efecto por simple saturación del mercado mágico. Entonces aparece un nuevo gurú con una pócima "mejorada", y el ciclo se repite.
A esto se suma otro fenómeno: quienes logran cierto éxito con una de estas "pócimas milagrosas" deciden convertirse ellos mismos en vendedores de pócimas. Descubren que el verdadero negocio ya no es vivir del arte, sino venderles "pócimas milagrosas" a quienes todavía quieren intentarlo.
Se ha creado un círculo vicioso de "pócimas milagrosas" y "saturación" que termina agotando y ahogando a quienes buscan honestamente una forma realista de sobrevivir como ilustradores.
No es de extrañar que este panorama desanime tanto a ilustradores veteranos como a los nuevos y aspirantes. Parece que cada vez son menos los que desean dedicarse a la ilustración. Y, honestamente, no se les puede culpar.
Un caso de ejemplo es el de una joven artista española que ganó cierta notoriedad al confesar frente a cámara, entre lágrimas, que abandonaba la ilustración. Lo más llamativo es que su canal de YouTube se dedicaba, precisamente, a dar consejos a otros ilustradores.
Desconozco el alcance exacto del desaliento y el desinterés actual por la ilustración en Argentina, ya que no tengo datos locales medidos (ni sé si una medición así se ha realizado en el país). Sin embargo, sí es posible observar tendencias internacionales preocupantes.
Según una encuesta realizada por la Association of Illustrators (AOI) del Reino Unido (2024-2025), 1 de cada 3 ilustradores (aproximadamente el 33 %) reportó haber perdido trabajo por el uso de IA, con una caída significativa en sus ingresos.
Agencias de ilustración de renombre como Folio Art y Handsome Frank han reportado una notable disminución de encargos de nivel medio desde 2023-2024. En plataformas de stock como Shutterstock y Adobe Stock se observa un aumento masivo de contenido generado por IA y una reducción de las contribuciones humanas.
Además, encuestas informales en Reddit, ArtStation y grupos de Facebook reflejan un fuerte desánimo entre estudiantes y aspirantes que deseaban ingresar al rubro.
Sin duda, el oficio de la ilustración enfrenta un panorama difícil y desalentador. ¿Sobrevivirá el oficio? ¿Los ilustradores seremos reemplazados? No responderé estas preguntas en este artículo. Sin embargo, sí las abordo de manera más profunda en mis textos más ensayísticos. Puedes leerlos en mi blog, comenzando por el artículo 22 en adelante, o seguir la serie dedicada a la IA en mi Substack.




