ILUSTRACIÓN: Grietas en la lucha contra la IA

Autor > Oscar Senonez / La ausencia de ilustraciones en este artículo es intencional.

En El Manifiesto ilustracionista del Siglo XXI expuse los aspectos más filosóficos y morales de los peligros que la IA representa para el arte y, en particular, para la ilustración. En el artículo anterior ("La ilustración ante la IA: entre el rechazo furioso y la adaptación entusiasta") planteé el dilema práctico: la supervivencia del ilustrador en un ecosistema laboral que ya está mutando.

Ahora presentaré, a modo de prólogo, una serie de artículos en torno a la ilustración y la IA.

La polarización del debate

El debate en torno a la inteligencia artificial ha generado posturas fuertemente polarizadas. Algunos grupos optan por una línea dura: rechazo total a la IA generativa, demandas de prohibiciones estrictas, litigios masivos y regulaciones globales orientadas a proteger la autoría humana. Estas posiciones nacen de preocupaciones legítimas (el uso no consentido de obras para entrenar modelos y el riesgo de precarización laboral).

Continuaré mis análisis desde una mirada pragmática, lo más objetiva que me sea posible. Desde esa perspectiva, centrada en la supervivencia real del ilustrador independiente, considero que estas posturas militantes presentan grietas importantes. 

Identifico al menos cuatro puntos donde estos enfoques rígidos pueden fallar o generar consecuencias no deseadas y propondré alternativas y criterios. En total trataré unos siete puntos. Cada uno será desarrollado más adelante en un artículo independiente. 

Dos preguntas inseparables

Con esos desarrollos intento responder a dos preguntas interconectadas que considero centrales:

¿Cómo puede sobrevivir el ilustrador en la era de la IA? (una cuestión de subsistencia del oficio y de quien lo ejerce).
¿Existe la ilustración per se en una obra donde hay intervención de IA? (una cuestión conceptual que toca el eje central de este espacio).

Responder una ayuda a responder la otra, y viceversa. Solo manteniendo ambas en foco, creo, es posible arribar a conclusiones lógicas, coherentes y, sobre todo, practicables.

Los siete puntos a tratar

Futurismo - ¿seremos reemplazados, desaparecerá el ilustrador y el oficio de la ilustración? …o por el contrario ¿será el avance de la IA la utopía cumplida, es la Panacea?... ¿será todo tan catastrófico o tan genial como lo pintan?

Paradoja – Aunque me siento más inclinado a que las IA tengan algún tipo de regulación, no puedo evitar observar al menos dos paradojas con respecto a la regulación. Y una de ellas, al menos así lo considero yo, podría resultar perjudicial para todos.

Quijotismo – Sin lugar a dudas las buenas causas son dignas de lucharse por más osadas o "imposibles" que parezcan. Sin embargo, es de precavidos, no de cobardes, mirar algunas cuestiones bajándolas a la práctica y no tanto desde el idealismo, aunque bajar al llano no se vea tan épico.

Desconexión – Considero que las buenas luchas si se realizan desconectadas de quienes son el objeto mismo de la lucha, de su realidad presente y proyecciones a futuro, pueden llegar a ser estériles y perjudiciales. Trataré de mostrar un punto al respecto que parece nadie ve, o no quieren ver.

Alternativas - Suponiendo que el ilustrador pueda sobrevivir a este nuevo escenario repleto de IAs. ¿cómo puede subsistir, en la práctica?. Expondré las dos opciones que al menos ahora entiendo podrían ser posibles.

Criterios – Me atreveré a ser algo pretencioso y propondré una serie de criterios conceptuales aplicables al trabajo para Editores e Ilustradores, basados en todo lo que vengo planteando en este espacio,

Principios, realismo y libertad de conciencia 

Mi intención es equilibrar principios éticos con realismo laboral, priorizando siempre la autonomía del creador individual.

Es seguro que haya quienes no concuerden en todo y decidan polemizar. Soy un fiel creyente en la libertad de conciencia, estos artículos son reflexiones personales y no imposiciones, cada quien hará lo que bien le parezca a la luz de lo planteado.

Como dejé en claro desde el inicio de este espacio en "Bienvenido a este rincón (o volvemos a él )" :

"No escribo para tener siempre la razón. Escribo para pensar el oficio que tanto me apasiona. De manera que mi objetivo es hacer que también otros piensen conmigo.

Si coincidís conmigo, genial: he logrado mi objetivo y compartimos una mirada y algo se mueve en la cabeza.

Si no coincidís y querés discutir o rebatir, también he logrado mi objetivo: igual estamos pensando en lo que realmente importa.

Y si pasás de largo y te da lo mismo… bueno, en ese caso no he logrado mi objetivo, pero el que pierde no soy yo, es el oficio, que se queda sin esa conversación que siempre necesita.

Al final, lo importante es que sigamos hablando de ilustración, los libros, el mundo editorial, pensando y repensando lo que tanto amamos."

Avancemos.