La cadena ilustrativa VI (bonus) — El tiempo
Autor> Oscar Senonez / La ausencia de ilustraciones en este artículo es intencional.
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Este texto fue escrito originalmente en 2009. Lo reescribo hoy, no para corregirlo sino para afinarlo: para situarlo frente a nuevos lectores, nuevos contextos editoriales y con la perspectiva que da el tiempo de oficio. El planteo sigue siendo el mismo, pero la responsabilidad intelectual también creció. Si por curiosidad quieres ver el artículo original puedes hacerlo en Sen Imago
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A los eslabones ya desarrollados de la cadena ilustrativa:
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El cliente
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El público
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El soporte
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El contenido
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El propósito
añado un último factor, transversal y determinante: EL TIEMPO.
El tiempo como condición del oficio
Cuando hablo de cadena ilustrativa me refiero al proceso completo que conduce a la ilustración final. No al acto aislado de dibujar, sino al recorrido profesional que transforma una necesidad comunicacional en una imagen funcional.
Ese recorrido (a diferencia del dibujo autónomo) no puede prescindir del tiempo.
El tiempo es, en la práctica, uno de los grandes condicionantes del oficio de ilustrar. Aparece bajo la forma de una fecha de entrega, un deadline que obliga a tomar decisiones, priorizar soluciones y descartar caminos posibles.
Este recorrido distingue la ilustración del dibujo libre o expresivo, donde no hay necesidad comunicacional externa ni cadena que obligue a servir a un mensaje ajeno. En la ilustración, cada eslabón cuenta, porque el resultado no es solamente arte, es comunicación efectiva.
Lamentablemente, muchos (especialmente quienes recién se inician en la ilustración) tienden a ignorar que una parte esencial de esta disciplina es su carácter comercial y su pertenencia a una industria, más que una práctica puramente artística. Esta omisión conduce a idealizar un oficio que dista de ser completamente libre y termina por distorsionar la comprensión de lo que la ilustración realmente es.
Arte, tiempo y realidad editorial
Es razonable pensar que el arte necesita tiempo, espacio y tranquilidad. Y aunque un artista puede crear incluso en condiciones adversas, el desarrollo profundo de una idea requiere un tiempo específico para madurar, probar y corregir.
En términos generales (aunque no absolutos), podríamos pensar que:
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A mayor tiempo disponible, mayor exploración y desarrollo.
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A menor tiempo, decisiones más rápidas y soluciones más sintéticas.
Las ilustraciones complejas, técnicas o altamente detalladas suelen demandar más tiempo que aquellas más directas o esquemáticas. Esto no implica que unas sean "mejores" que otras, sino que responden a contextos temporales distintos.
¿Más tiempo garantiza una mejor ilustración?
No necesariamente.
Hay ilustradores que funcionan mejor bajo presión, y otros que necesitan tiempos más amplios para desplegar su pensamiento visual. Pero, sea cual sea el caso, el tiempo siempre condiciona la ilustración.
Es habitual (y casi inevitable) que el ilustrador, al ver su obra publicada, piense:
"Hoy lo haría distinto" , "Ahora se me ocurre una idea mejor" y cosas semejantes.
Eso no invalida la ilustración. Simplemente evidencia que fue realizada en un momento concreto, bajo condiciones temporales específicas.
El tiempo como eslabón invisible
La fecha de entrega influye directamente en:
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El nivel de detalle
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La técnica elegida
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El grado de exploración conceptual
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Las decisiones compositivas
Por eso incorporo el tiempo como un eslabón más (aunque sea a modo de bonus) dentro de la cadena ilustrativa.
Lo agrego aparte, como un bonus, porque no es un eslabón lineal en la cadena, sino uno que los cruza a todos: afecta al cliente (que impone el deadline), al público ( porque las consideraciones del público que se tomen dentro de ese tiempo afectarán directamente a la obra), al soporte (que limita técnicas por plazos), al contenido (que obliga a priorizar ideas) y al propósito (que debe cumplirse en el tiempo dado). Sin reconocerlo, ignoramos cómo el tiempo transforma el arte en oficio real, condicionado por la presión del mundo editorial, publicitario, etc. En otras palabras, la industria limita la obra.
No siempre se menciona al tiempo, pero siempre está presente. Y entender su influencia es parte de comprender la ilustración como oficio, no como gesto aislado.
la Cadena Ilustrativa no es una metodología, no es una herramienta, no es un dogma ni un modelo teórico que proponga cómo debería ilustrarse. Por eso, en el próximo artículo, voy a detenerme a aclarar qué es exactamente lo que se ha hecho hasta aquí.
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En 2020 realicé una temporada del Podcast Sen Imago en la que retomé estas ideas y las adapté al formato sonoro, explorando sus implicancias desde otra cadencia y otro modo de escucha. Quienes deseen acceder a ese material pueden hacerlo en el siguiente enlace: PODCAST
