ALTERNATIVAS: dos caminos para sobrevivir como ilustrador ante la IA

Autor > Oscar Senonez / La ausencia de ilustraciones en este artículo es intencional.

Después de exponer las grietas de los enfoques militantes en artículos anteriores  (el futurismo intermedio, la paradoja regulatoria, el quijotismo y la desconexión) y de abordar si una imagen con IA puede ser ilustración (ver artículo: "I-lustr-A-ción: ¿Una obra con IA es ilustración?" ), llego al punto más práctico de toda esta serie sobre "IA": las alternativas reales para que el ilustrador siga trabajando en un mundo que ya incorporó la IA. No son recetas mágicas ni soluciones colectivas; son caminos individuales, solitarios, que cada uno puede transitar según su contexto.

No veo más de dos alternativas viables hoy (al menos por ahora), y ninguna es perfecta. Una podría decir que es una alternativa "limpia", la otra es la alternativa "sucia". Y dado el contexto actual, ambas tienen riesgos.... pero ambas respetan la autonomía del creador y no dependen de nadie más.


La alternativa "limpia": 

En "El Manifiesto ilustracionista del Siglo XXI" dejé asentada ésta idea: "nos toca a los artistas ser todo lo más humano que podamos ser...antes de que nos conviertan a todos en un avatar".

Vamos al grano, la alternativa "limpia" sería: rechazar la IA por completo y convertir la humanidad total en sello personal.

Esta opción es coherente con la esencia del oficio que vengo defendiendo: ilustración como interpretación humana dependiente, clarificadora y subordinada a un mensaje ajeno. El ilustrador se posiciona como "100% humano", sin intervención algorítmica en ningún punto del proceso. Y hace de esa pureza su marca diferencial.

La Ventaja clara de ésta alternativa es que en un mercado saturado de imágenes sintéticas, homogéneas, aburridas, que terminan en "cansancio visual" por parte del público, lo humano auténtico se convierte en lujo. Clientes que valoran el "alma", los matices narrativos y la trazabilidad humana pagarán más por eso. 

La dificultad práctica que le veo a ésto es que NO alcanzará con seguir igual que como sigues hasta ahora sin usar IA y listo. Si fuera así de simple, ¿qué haces leyendo este artículo, no?... bueno, acá van al menos dos cosas no negociables en ésta alternativa:

Consolidación del nombre : Se necesita que tu trabajo y nombre como ilustrador sea reconocido lo suficiente, y es un reconocimiento que lleva tiempo construir (y podría tardar años, y a veces muchos años). Y ni siquiera me estoy refiriendo al reconocimiento de la audiencia en general, me refiero al reconocimiento de la industria para la cual trabajas. Que te reconozcan en el medio, que tengan idea de quien eres, qué haces, que hiciste, si sos alguien "contratable" e incluso si tu trabajo ayuda a vender lo que ilustra. Nadie comprará "humanidad" de alguien desconocido, de alguien poco confiable, de alguien con poco talento. 

Calidad alta y factura notable : Se necesita tener un buen nivel artístico, no ser del montón, no ser mediocre. NO me estoy refiriendo a ser un genio de la pintura, sino a ser un buen profesional y que la obra de uno tenga solidez, un estilo característico poco común, algo que se note como hecho por manos y criterio humano (incluso si es hecho con Photoshop u otros softwares) . Es que el trabajo que tendía a lo genérico o rutinario (esos encargos pequeños que antes se acumulaban para subsistir) se irá diluyendo si la IA logra una calidad aceptable. La ilustración limpia no compite en velocidad ni en precio bajo; compite en autenticidad, profundidad y voz única. Tener un buen nivel demanda un autoconocimiento de las virtudes y limitaciones propias, un constante aprendizaje. Si llevas años como profesional seguro ya lo tienes (pero necesitarás mantenerte a ritmo), si estas empezando debes saber que lograr un buen nivel también puede llevarte bastante tiempo.

En definitiva, ser "completamente humano" exige paciencia y excelencia sostenida. 

La alternativa "sucia":

Creo haber dejado claro en mis artículos anteriores que el dilema de "ilustradores VS. IA" no es tan simple como lo plantean algunos. Y dadas las problemáticas ya mencionadas la otra alternativa de supervivencia no es "limpia", tiene la "suciedad" de usar la IA de alguna forma.... pero se trata de usar la IA a conciencia como herramienta subordinada.

Esta opción no es una hibridación delegada donde la máquina "interpreta" y hace todo; es usar IA como asistente técnico, acelerador y "pincel digital", siempre bajo control humano absoluto. Considerando, al fin y al cabo, que la IA es también un Software (aunque más sofisticado, claro). En esta alternativa la IA no genera el núcleo narrativo ni estilístico (eso sigue siendo del ilustrador); solo apoya tareas mecánicas o repetitivas.

Suelo dividir mi proceso de trabajo ( ya sea cuando trabajo de forma tradicional o cuando uso software), una división simple como lo hacen otras formas de arte (como el cine, por ejemplo). En donde existe la Pre-Producción / Producción y Post-Producción. Y entiendo que es factible incorporar el uso de la IA en alguna parte de ese proceso ( o en todos, dependiendo qué se quiera conseguir y cómo ). 

Creo que la clave aquí es la posibilidad de trabajar en local y en privado (con lo open source y modelos descargables, offline). Hay varias herramientas para ejecutar modelos directamente en tu computadora. Es posible entrenar un modelo solo con tus propias obras, clonando tu estilo personal de forma segura y sin conexión. Eso permitiría despachar rápido esos encargos pequeños y molestos que antes consumían tiempo y daban poco dinero (ilustraciones estándar, variantes repetitivas, fondos genéricos). El ilustrador gana velocidad sin sacrificar control: genera bocetos iniciales, texturas base o variantes, pero luego puede redibujar, refinar y decidir qué queda y qué no. A diferencia de lo que permiten hacer las plataformas online (ya sean gratuitas o pagas), trabajar en local permite casi un control absoluto de lo que genera el modelo, modificando todo conforme al criterio del profesional. El output final es del ilustrador, no de la máquina, manteniendo su interpretación dependiente, su intencionalidad clarificadora.

La ventaja para la supervivencia del lustrador es clara: mantiene ingresos en ritmos acelerados sin abandonar el oficio per se. Y la desventaja también es clara: la base ética de la IA sigue contaminada (entrenamiento con datos robados), y la línea entre "herramienta" y delegación es muy fina, cualquier paso más allá diluye la esencia humana y si no mantienes el control, podrías pasar a ser solo otro operador más de IA. La otra desventaja es que los costos de una computadora que pueda trabajar fluidamente con modelos de IA pueden ser elevados, incluso si contrataras servidores privados externos para ejecutarlos. Esos costos deberán ser agregados al presupuesto.

Considero que es verdaderamente estúpido creer que el uso de la IA vaya hacer "mejor artista" o "mejor ilustrador" a alguien. Quien era malo antes de la IA, seguirá siendo malo solo que con imágenes sintéticas.

Conclusión

La ejecución de estas dos alternativas dependerá del contexto de cada ilustrador. La "limpia" preserva la  "pureza humana y ética" y busca diferenciarse por autenticidad; la "sucia" gana pragmatismo y velocidad sin traicionar el control creativo. Ninguna es fácil, pero creo que ambas son viables hoy y no dependen de nadie más.

El mercado no espera. Quien se quede desconectado (por idealismo, rechazo o lo que fuese) arriesga marginación y quien se adapte sin criterio arriesga diluir por completo el oficio. La supervivencia está en elegir conscientemente y ejecutar con disciplina. Si alguno tiene otra alternativa coherente no mencionada aquí, que lo comparta, con gusto quiero saber de ella.

Por el momento, en el próximo artículo daré un paso más y me arriesgaré a esbozar criterios para editores y colegas ante el uso de la IA.