I-lustr-A-ción: ¿Una obra con IA es ilustración?

Autor > Oscar Senonez / La ausencia de ilustraciones en este artículo es intencional.

Del diagnóstico a la pregunta inevitable 

En artículos anteriores hablé de la desconexión que surge cuando la lucha contra la IA margina al ilustrador de su propia realidad laboral. De ninguna manera defiendo la IA, solo expongo otras cuestiones asociadas al fenómeno, donde mi análisis se centra en ver cómo el ilustrador podrá sobrevivir más allá de la lucha... en especial si esa lucha se perdiera, Ya abordé cuatro grietas al respecto: Futurismo, Paradoja, Quijotismo, Desconexión. Ahora ya toca avanzar en la ruta planteada en el artículo "ilustración: Grietas en la lucha contra la IA" , hacia las alternativas posibles e inmediatas para tratar de sobrevivir como ilustradores. Pero antes de llegar ahí, es indispensable resolver un dilema importante. Suponiendo (repito; suponiendo), según la incógnita planteada en "Desconexión", que aprender sobre IA no es traicionar principios y que ( suponiendo) la IA puede considerarse una herramienta subordinada (como un pincel digital), ahora debemos analizar lo inevitable: ¿una obra con IA es ilustración?, ¿existe una obra con IA que sí lo sea?, ¿cuándo una obra con intervención de IA es ilustración per se y cuándo no lo es?. 

Y responder a esas preguntas también es clave dada la naturaleza de este espacio. 

ALERTA: este artículo será más extenso de lo habitual
(pero vale la pena llegar hasta el final)


Ilustración: una definición que no se negocia 

Este dilema ya no es solo teórico, es decididamente práctico y urgente. En un mercado que ya muta hacia ritmos más rápidos, el ilustrador se enfrenta a la tentación (o la necesidad) de integrar IA en su proceso. Pero según la tesis que vengo defendiendo desde 2009, la ilustración no es cualquier imagen que representa algo. Es un oficio dependiente: subordinado a un mensaje ajeno (un texto, una idea preexistente), con intencionalidad clarificadora (iluminar, no oscurecer), formando parte de una cadena comunicativa (la Cadena ilustrativa), y adaptada a restricciones como la mise en page o el soporte reproducible... en fin, todo lo mencionado en "ilustración: un diagrama".

Con esa base, trataré de dar respuesta a esas preguntas, vayamos al grano con la primera 

¿Una obra con IA es ilustración? 

NO, una imagen generada puramente por IA NO es ilustración. Ya hice mención de esto en "El Manifiesto ilustracionista del Siglo XXI", pero vamos a profundizar un poco más.

La IA produce outputs basados en algoritmos entrenados con datos masivos, sin interpretación humana dependiente. No hay cadena ilustrativa. La máquina no "entiende" para iluminar un texto ajeno; replica patrones estadísticos sin responsabilidad ni servicio. Falta intencionalidad humana. la IA no decide con criterio clarificador, solo procesa. En mi división histórica, esto sería Expresión ... pero, claro, en este caso sería "Expresión algorítmica" (y acá utilizaría el término "expresión" como solo reproducir, dado que una maquina NO se "expresa" como un ser humano). 

La imagen escupida por la IA es autónoma, especulativa, sin dependencia real.

Llamarla ilustración diluye el término, como llamar ilustración a una pintura rupestre (ver "ilustración y el problema del anacronismo I").

Demás está decir que, si dejamos a una IA completamente sola (sin que nadie teclee un solo prompt, sin que siquiera se encienda la máquina), no surgirá en ella, de forma espontánea y autónoma, ninguna "necesidad" de expresarse. No aparecerá un impulso creativo genuino, ni una motivación interna para representar la belleza, el dolor, la complejidad humana o cualquier cosa que trascienda la mera ejecución de instrucciones.

Si alguna vez parece que la IA "crea" por iniciativa propia o "siente" la urgencia de expresar algo, es solo porque alguien la programó para simular ese comportamiento. El verdadero impulso creativo (ese que nace de la libertad, del conflicto interior, de la experiencia vivida, del deseo de comunicar o de callar) está intrínsecamente ligado a la condición humana. La IA no posee libertad; no la tendrá jamás. Solo ejecuta, promedia lo que otros crearon antes. El ser humano NO  "promedia" y NO solo ejecuta. Pero no me explayaré en ésto (los remito nuevamente a "El Manifiesto ilustracionista del Siglo XXI")

Pero permítanme explayarme en estos puntos (puntos que están interconectados) y a qué me refiero con: Autónoma, Especulativa, Sin Dependencia real 

Autonomía, especulación y falsa dependencia 

- Imagen Autónoma: 

En líneas generales, la imagen IA es autónoma. En principio porque nace y existe por sí misma. No depende de un mensaje externo preexistente que la justifique o la limite. En ilustración per se, la imagen depende de algo ajeno (un texto, un brief, una historia escrita por otro etc. ). El ilustrador no inventa el núcleo; lo interpreta y lo sirve

En IA pura, el "núcleo" lo pone el prompt (que suele ser vago o arbitrario), pero la máquina genera todo desde cero según sus patrones internos. No hay texto, producto, mensaje etc. ajeno que la imagen deba respetar o aclarar. Es libre, soberana, no subordinada. Por eso autónoma.

En los casos donde el prompt sea específico y se describa personaje, escenario, emoción, estilo, paleta, composición y propósito etc. y no dejara mucho espacio a la alucinación de la máquina (que sería lo más cercano que una IA estaría de "ilustrar"), el prompt no es un mensaje ajeno preexistente en el sentido de la Cadena ilustrativa. No es un texto literario completo, un brief editorial con restricciones narrativas o un relato estructurado que el ilustrador deba servir. Es un conjunto de instrucciones descriptivas que el usuario le da a la máquina. La IA no interpreta un contenido externo con criterio humano; procesa un input técnico y genera un output probable basado en sus datos de entrenamiento. No hay subordinación a un texto que ya existe independientemente del ilustrador: el prompt es el texto, y la IA es el origen visual. El humano ahí es solo el disparador.

- Imagen Especulativa: 

La imagen de IA es autónoma también porque es especulativa. La IA NO tiene una intención interpretativa clarificadora, sus resultados son una especulación estadística. La IA especula: combina miles de imágenes que "vio" antes y saca un promedio probable. No trata de iluminar (ilustrar) un mensaje específico, hace una apuesta algorítmica a lo que "funciona" en promedio.

En la ilustración real hay intencionalidad clarificadora: el ilustrador lee el texto, decide qué enfatizar, qué sugerir, qué ocultar, con criterio narrativo y simbólico. No especula; interpreta con responsabilidad. La IA especula sin responsabilidad ni criterio humano real.

En la mayoría de los casos, más aún cuando el Prompt es vago o ambiguo, la IA se limita a generar Pleonasmos aburridos. Y aunque el prompt sea preciso, la IA no "elige" con criterio consciente qué enfatizar, qué ocultar, qué sugerir como subtexto o presagio visual. No decide "voy a poner un detalle sutil que anticipe el giro del capítulo" o "voy a reducir saturación para transmitir melancolía" etc. Todo eso es promedio estadístico: lo que más veces vio en imágenes similares. No hay responsabilidad autoral humana ni voluntad de iluminar sin oscurecer. La "claridad" (si es que realmente ocurre) es accidental, no intencional.

Incluso con un prompt perfecto, la IA pura sigue en expresión algorítmica o, en el mejor caso, proto-ilustración especulativa: genera algo que "parece" narrativo, pero sin dependencia real de un texto ajeno, sin intencionalidad humana clarificadora. Es producción estadística guiada por instrucciones.

- Imagen independiente (sin dependencia real): 

Además. la imagen de IA es autónoma porque simula una dependencia que no tiene. Si has seguido todos los textos que escribo sobre ilustración, verás que sostengo que la ilustración es HUMILDE ( si eres nuevo en este espacio comienza por leer: "Dibujar NO es ilustrar e ilustrar NO es dibujar" ).  

La ilustración sirve a aquello que ilustra, no lo domina; busca iluminar, no eclipsar. En el momento que la ilustración rompe ese contrato de acompañamiento servicial con aquello que ilustra, pasa a convertirse en una imagen autónoma y soberana. Al perder esa dependencia deja de ser ilustración. 

La IA no es servicial : genera lo que sus patrones internos dictan. Si el resultado es bello o narrativo, es porque el prompt lo forzó, no porque la máquina tenga intención de servicio ( y cabe siempre aclarar que algo bello o narrativo NO necesariamente son ilustración). En la IA no hay oficio que acepte limitaciones para potenciar un mensaje ajeno; hay ejecución algorítmica que optimiza para el input.

Con IA, el autor del mensaje (el que escribe el prompt) y el  supuesto "ilustrador" (la máquina) se fusionan en un proceso automático. No hay eslabón humano que medie con criterio dependiente. Es producción directa, no traducción interpretativa. Y esto es así aún más dentro de aquellas plataformas de IA o agentes, donde se permite subir un PDF y automáticamente "ilustran" el libro. 

Los libros "ilustrados" con IA son más bien libros con imágenes diapositivas incrustadas. Entre esos libros y la presentación de un Power point no suelen haber mucha diferencia. 

A todo esto debe añadirse que lo que llamamos "proceso creativo" NO es algo vacuo y NO es prescindible en la ilustración. El proceso creativo del ilustrador, que involucra toda la Cadena ilustrativa, es fundamental para la interpretación e iluminación, para que una imagen sea ilustración. En la IA desaparece el proceso creativo y por ende, no hay interpretación, no hay iluminación. NO hay ilustración. 

Ahora trataré de responder a la pregunta central: 

¿Existe una obra con IA que sí sea ilustración?

Partiendo de lo que ya hemos establecido, la única forma posible de que una obra con intervención de IA sea realmente ilustración per se es cuando el humano usa la máquina como herramienta parcial y subordinada.

Puede ser ilustración en sentido pleno, pero solo si el ilustrador mantiene el control absoluto del proceso. La IA debe actuar como un asistente técnico, no como origen ni como intérprete principal. Puede usarse la IA para generar roughs iniciales, variantes rápidas, texturas repetitivas o referencias básicas, etc. pero todo eso debe pasar por las manos y el criterio del ilustrador humano: editar, reinterpretar, refinar manualmente, ajustar composición, profundidad, ritmo narrativo y mise en page. El output final tiene que ser suyo: su interpretación dependiente del texto ajeno, su intencionalidad clarificadora, su servicio consciente al mensaje.

En otras palabras, la intervención humana (especialmente lo que atañe a la interpretación, al criterio narrativo y simbólico) debe ser mayoritaria y determinante. Si la IA aporta solo apoyo mecánico y el ilustrador asume la responsabilidad creativa plena, el resultado puede calificarse como ilustración per se. 

Pero si la máquina genera el núcleo narrativo, estilístico o emocional (es decir, si la IA es quien decide la composición principal, el enfoque emocional de la escena, el lenguaje visual dominante o los elementos que realmente dan sentido a la historia), y el humano solo ajusta superficialmente (cambia colores, agrega detalles menores, corrige errores obvios o retoca bordes), ya no estamos ante un oficio de ilustración. Estamos ante una producción híbrida que se acerca mucho más a lo que llamo proto-ilustración especulativa que a ilustración verdadera.

En ese caso, el verdadero "autor" visual no es el humano: es el algoritmo. El ilustrador se convierte en un editor tardío, un corrector de máquina, un refinador de outputs. El humano no interpreta con criterio propio; solo domestica lo que la IA ya parió. No hay subordinación real, no hay servicio humilde, no hay intencionalidad clarificadora deliberada. Lo que queda es una capa de intervención humana sobre una base algorítmica autónoma.

La línea es clara: para que una obra con IA pueda ser considerada ilustración, la IA debe ser un "pincel digital" subordinado, pero nunca el intérprete. El día que el humano deje de ser el que decide qué iluminar y por qué, la ilustración per se desaparece, aunque la imagen final sea bella.

El siguiente paso 

Habiendo aclarado las incógnitas iniciales, es momento de seguir el recorrido y plantearse: ¿es posible sobrevivir como ilustrador en la era de la IA?...¿qué alternativas concretas hay?. De eso tratará el próximo artículo.